Si vos sentís que
vuestra alma se aflige,
por no poder acariciar
sus dedos
el dulce tacto de los
dulces sueños,
si la tristeza dispone
y dirige,
y si ese vil manto
oscuro persiste,
mirad que aquí estoy
yo, poeta vuestro,
mirad estas cartas y
estos sonetos,
que mi alma a vos
dedicada os escribe.
Cantad, vivid, soñad
mil fantasías,
no lloréis más lágrimas
de azucena
creed locuras de la
poesía,
pues si entre verso y
verso el labio tiembla,
y al son de vos mi
corazón palpita,
jamás olvidaré que sois
Violeta.