Oh Sol, cuál
suspirando recordara,
en aquel prado
verde do creía
ver un amor,
un cielo, una alegría,
dulce agua del
arroyo, fresca y clara.
Dulce pasión,
sentí que me llenara
de paz y de
ilusión mientras caía
lluvia de
flor, que el cuerpo le cubría,
humilde en
tanta gloria, allí sentada.
Cuál flor le
acarició la primavera
de la piel
blanca, del cabello negro,
cuál se posó
en su cuerpo, o en la hierba;
cuál flor, con
vago errar, fugaz, ligera,
parecía decir, en suave vuelo, :
“Es en aquel
mirar, do Amor gobierna".
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