Tan noble soy que vine suspirando
por ti en fuego
ardiente encendido,
y fui con hielo
frío recibido,
sin mi amorosa
voz cesar callando.
Tan firme soy que al confesar llorando,
mi gran amor sin salvación vivido,
sufrí el dolor
de padecer tu olvido;
y así permanecí:
muriendo, amando.
Ya no sé en qué, este alma se sostiene,
guiada de un funesto
pensamiento,
cuando por ti me
quejo de esta suerte,
del que es tu
mismo amor quien me detiene,
llevando el cuerpo a soportar, tormento
amargo, que al
espíritu da muerte.
Pequeña sugerencia: elimina las comas de todos los primeros versos de cada estrofa. Restan musicalidad, y encima no tienen mucho sentido ("tan noble soy, que vine, suspirando por ti..." ¿por qué está "que vine" entre comas?). Por lo demás, no está mal.
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