Proyectos de siglo.

Pues sí, creo que va a siendo hora de empezar a entregarme en serio al sueño aquel de ser escritor.
Y supongo que ya es la hora del mundo de empezar a entregarse en serio a su sueño, de ser mundo.


martes, 7 de enero de 2014

¡Venga vamos!

El año nuevo se levanta y es mi barco el vendaval.
La ciudad me aterra, y tú lo sabes aunque tontamente te confundas, aunque casi a gritos disimules y rehuyas mis miradas tan dotadas de sentido.
No, no me dan miedo los coches, ni el ruido, ni el tráfico, ni la gente que llora, ni la gente que ríe, ni el chasquido de las llamas que despiertan el humo, ni el susurro de los ríos de la sangre derramada sin justa causa para ningún dios.
Lo que me aterra es el significado, es el sentido.
Lo que me aterra es saber que el caos irracional de sistemas fónicos que impera en este mundo, es un eufemismo del silencio.
No me aterra que el ruido impida que se escuchen mis palabras, sino que tiemblo por saber que cuando calle, será por no tener nada para decir, ni nadie con quien callar.
Necesitamos nuevas historias.
Necesitamos un mensaje que nos empuje a volver a levantarnos.
Necesitamos a nuevas criaturas, que absorbidas por una imaginación joven, den vida a nuevas fábulas.
Necesitamos dar la vuelta al mundo en un segundo, para volver a vivir a cada instante el instante primero de todas las vidas ya vividas y de las que vengan.
No somos el vástago bastardo de otro siglo.
Nosotros somos nosotros, somos un comienzo en bancarrota, somos un cambio incorruptible, somos un ya basta reprimido, somos un no te pares desvalijado.

Año nuevo, vida nueva, y manos al teclado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario