Proyectos de siglo.

Pues sí, creo que va a siendo hora de empezar a entregarme en serio al sueño aquel de ser escritor.
Y supongo que ya es la hora del mundo de empezar a entregarse en serio a su sueño, de ser mundo.


sábado, 15 de febrero de 2014

El examen: Prólogo dormido.

Preludio y Allegro (Kreisler-Pugnani)
Traducción a palabra escrita.

I-           Preludio.

Despertarme en un sueño al filo de la madrugada con el molesto sabor en la lengua de tormentas de sangre.
Sombras de sombras en torno a mi figura.
Ojos de fuego, fauces terribles y despiadada sonrisa.
El demonio mismo sobre mi cama.
Me descubro como víctima de un sueño de cicuta.
Tiemblo sin fuerzas y desde la ventana galopa un frío inusitado.
“Por favor, te agradecería que me dejases irme, tengo mucho que estudiar.”
Apenas pienso mientras hablo.
Con la elegancia exquisita que nunca nadie esperaría en semejante fiera, rechaza mi deseo a golpe de mirada. Sonríe y señala que en el fondo soy yo quien ha escogido visitarlo. Y yo callo, por no ser posible estar más de acuerdo.
Pone ante mí mi propio violín, apoyándose en la entrega, de un gesto admonitorio.
Yo cuidadosamente lo sostengo.
Lo levanto con brío situándolo en el espacio que habita entre mi mentón y mi clavícula.
Respiro despacio, navegando en un desierto de negruzcas dunas de humareda en busca de un oasis de calma.
Con porte noble y furibundo dirijo desde el arco unas  caricias firmes y serenas.
Chorros de sangre en notas largas y expresivas. Seguridad y expresión a fuerza de espíritu. Relámpagos de llanto formidables. Cadencias que se elevan como el humo de una tea, de la brisa al huracán,  del  frágil silbido a la pasión sinfónica.
El aire arde  y se dilata. El cielo toma color en el sonido. Las paredes se tiñen de música. 

“Despierta.”

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