Proyectos de siglo.

Pues sí, creo que va a siendo hora de empezar a entregarme en serio al sueño aquel de ser escritor.
Y supongo que ya es la hora del mundo de empezar a entregarse en serio a su sueño, de ser mundo.


lunes, 17 de febrero de 2014

Fragmento recopilado de mis escritos de Noviembre.

Se despertaba la mujer donde un ángel nacía.
Su espíritu, de nuevo joven y descansado, amanecía.
Fue una brisa inocua, que soplido tras soplido hurtaba la codiciada melodía. Fue su corazón guardándose para sí toda la gracia. Fue la fuente más esplendorosa de un jardín clausurada en tiempos de sequía. Fueron unos labios finos, sellados por la sombra de un índice anciano, que los calla. Fue la muerte de un artista, fue el más largo silencio, fue la última risa, fue la última balada.
La alborada le tendía su mano amiga de un pálido naranja.
Su semblante tomó el gesto matinal de un cálido bostezo. Contrajo sus párpados dulces. Sus labios conservaban la sonrisa de los lejanos sueños, apoyada en la inocencia de sus mejillas.
Las ráfagas del día atravesaban su corazón, sin que se sintiera por ello vencida o traicionada. Sus cabellos, en un color que armonizaba tonos de castaño y de dorado, describían la silueta del alba, al deslizarse sobre su cuello.
Regresaba al día entre las caricias de sábanas livianas. Volvía a sentir cómo la sangre con sabor a verso y a frutas, fluía por su cuerpo juvenil. La luminosidad de las últimas estrellas de la madrugada, se arrodillaba ante sus irises oscuros y discretos.


Reto al mundo a que responda, si puede; qué razón tendrá la existencia, qué notas cantarán los afligidos,  qué musa inspirará a los poetas; cuando se despida, cuando se marche, cuando atraviese a lomos de un caballo blanco los portales del cielo, y no volvamos a saber de sus mañanas.  

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