Proyectos de siglo.

Pues sí, creo que va a siendo hora de empezar a entregarme en serio al sueño aquel de ser escritor.
Y supongo que ya es la hora del mundo de empezar a entregarse en serio a su sueño, de ser mundo.


martes, 11 de febrero de 2014

Ppp

No te vayas. No quiero que te vayas. Estoy harto de perderte y de que te borres en la nada. Estoy harto de echarte de menos, estoy harto de preguntarme si tú también cumplirás con más de lo mismo.
No estás. No quiero que no estés. Estoy harto de no querer quererte, como ahora, y aún así quererte pese a todo, como nunca. Estoy harto de preguntarme si tú me quieres también. Y estoy harto de saber que la respuesta es sí.
Odio que me quieras ¿Lo sabes? Todo sería muy fácil si pudieses odiarme como todo el mundo, pensar en todo desde una sonrisa estúpida, y olvidarme para siempre. Pero sigues ahí, endiablada quietud, sigues ahí esperando que vuelva, como yo espero que vuelvas tú, y nunca más te marches.
Odio que me hagas tan feliz. Odio que sepas que te hago feliz y nunca lo admitas.
Odio sentir como crece en mi un querer verdadero. Verdadero. Nada de magias absurdas que la tradición impone, verdadero. Sentirla como una parte de mí, no pensarla, no figurarla, sentirla en mi corazón tan real como el aire que me golpea, o el dolor que me aniquila, sentirla aquí conmigo aunque haya decidido marcharse.
Odio muchas cosas, muchísimas, demasiadas, pero NO a ti.
No, a ti no puedo odiarte, ni puedo olvidarte ni creerte muerta. A ti te quiero, te quiero de una manera intensa y única que tú no entiendes...
¿Por qué pese a todo tienes que marcharte?
¿Por qué tienes que recordarme como algo que nunca fue nada?
¿Por qué ni tan siquiera me consentiste sangrar el poema sobre el trébol que escribir yo tanto anhelaba?
¿Por qué te vas?
Si todavía nos queremos...

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