Siente como te
envuelve la música esta noche, aunque se trate del más vasto silencio. Siente a
los ángeles han venido a visitarnos, en el umbral de un gran camino. En el
crepúsculo del día, en el despertar del deseo y la fantasía.
Hay ciertos
momentos en la vida de un hombre, en que todos sus recuerdos se vuelven uno solo, en que todas sus esperanzas se agrupan en
torno a su pecho henchido y sediento de gloria al compás de sueños tronantes en
sus ojos victoriosos.
Recuerda al que es
y al que siempre ha sido. Recuerda sus buenos momentos con una sonrisa,
recuerda incluso los malos, agradecido, por haberle traído a donde está.
Son momentos en las
vidas de todos, afortunados y desgraciados, justos y perversos, ricos y pobres, valientes y cobardes, reyes y
esclavos.
Son momentos en que
algún dios lejano se acuerda de su existencia.
Son momentos en que
todos sus dioses, todos sus maestros y todos sus fantasmas acuerdan ponerle a
prueba.
Son momentos en los
que está solo frente a la totalidad del universo y la existencia. Donde la única ayuda
posible es el aliento de todos sus amigos y familias, incluso de aquellos a
quienes no supo tener en cuenta, aplaudiendo desde la tierra sus pasos,
animándole a que no se rinda y continúe fielmente su avance.
Jinete del espíritu
indomable que recorre desbocado el inframundo.
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