Sombras viles del
llanto más amargo,
fauces negras de un
podrido infierno.
Almas de granito en
aires muertos
de insufrible sufrir
desencarnado.
Vil dolor vertido en
tajos sangrados
de las aquileas
espadas herederos.
Aquí en esto estoy y
en esto la siento:
¡Dolorosa vida de amor
negado!
¡Oh, divino corazón
hermético!
Te sonrío de pura
fantasía.
¡Oh, divino cielo de
linaje épico!
A ti me entrego en
vital rebeldía;
al fruto del
sentimiento poético
y sangre de la mejor
poesía.
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