Proyectos de siglo.

Pues sí, creo que va a siendo hora de empezar a entregarme en serio al sueño aquel de ser escritor.
Y supongo que ya es la hora del mundo de empezar a entregarse en serio a su sueño, de ser mundo.


martes, 11 de febrero de 2014

Llueve

Llueve.
Si se pregunta por qué llueve, yo le diré que llueve porque pasa.
Por un camino vestido de hojas secas. Hojas de verde vida, alegre, cuando pasa. Por una ruta entregada a las sombras tristes. Sombras bohemias y melancólicas, cuando pasa.
Qué modesto luce el bosque, qué flores tan marchitas, qué rosas tan débiles, qué silencio, qué mañana.
Hasta que pasa. Hasta que los árboles se imponen ante el cielo, a más no poder de galantería y soberbia, hasta que lo blanco por tímido enrojece, hasta que el viento colisiona contra el tiempo inamovible y canta.
Qué despacio camina el mar, qué lisa está su superficie plateada, qué calma, qué paz, qué rabia.
Hasta que pasa. Hasta que se agita, hasta que ruge henchido de furia el oleaje embravecido, hasta que la espuma se desborda, hasta que cielos y océanos se entrelazan.
Cuando vuelan los pájaros. Cuando los lobos aúllan. Cuando nace la música. Cuando ella pasa.

Llueve.

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